¿Cómo elegir el mejor enjuague bucal?

Nuestra rutina diaria de limpieza bucal consiste en varios pasos, entre ellos, se ha establecido como una muy común costumbre el uso del enjuague bucal. Sin embargo, la información que tienen las personas, por lo general, sobre cuál es el más adecuado o cómo debe utilizarse no está realmente clara.

El enjuague bucal puede encontrarse en dos tipos diferentes, los enjuagues cosméticos y los terapéuticos. Estos últimos son recetados siempre por nuestro dentista y es muy específico según el tratamiento que se llevará adelante. Por lo general, su uso se restringe a pocos días o semanas.

En el caso de los enjuagues cosméticos, que son lo que compramos en la farmacia o supermercado sin receta alguna, tienen características distintas a las cuáles debemos prestar atención.

Los hay blanqueadores, con alcohol, sin alcohol. Con sabor a menta o casi neutros, con más flúor, con menos flúor, y algunas otras variantes más. ¿Cuál es el que debemos usar? ¿Cuál de ellos es el mejor?

Por lo general se usa este producto para dar una limpieza más en profundidad y lograr un aliento más fresco que aquel que el dentífrico nos puede dar. En este caso es muy útil y cumple su función perfectamente. Lo que debemos tener en cuenta es que el enjuague bucal es sólo el último paso luego de un buen cepillado y el uso de hilos o escobillas dentales. Ninguno de estos pasos anteriores puede ser reemplazado por el enjuague bucal, el cual solo funciona como lo que su nombre indica; un enjuague que dará un acabado final más fino a nuestra limpieza.

Es también un elemento que muchos buscan para combatir el mal aliento. La halitosis, al ser un mal que debe tratarse con un dentista, no se soluciona con un enjuague bucal, ya que no tiene la capacidad de revertir este problema de manera efectiva. La función refrescante que da a una boca sana, no lo logrará en una boca que tiene un diagnóstico de halitosis.

Por otro lado, la gran duda que se suele presentar es si la presencia de alcohol en estos productos lo hacen más efectivos. Estudios científicos indican que siempre es más recomendable evitar los enjuagues con alcohol (al menos que nuestro dentista indique lo contrario). Esto se debe a que la presencia del alcohol hace que el enjuague no tenga el PH de nuestra boca y eso, a la larga, puede tener consecuencias en nuestros esmaltes o encías, ya que puede resecar las piezas dentales o la piel que se encuentra dentro de la cavidad bucal.

Es siempre más recomendado encontrar un enjuague que contenga flúor, lo que nos permitirá generar un medio ambiente adverso para las caries, y además, que tenga un refrescante sabor a menta, lo que nos permitirá sentir un aliento fresco.

En el caso de los blanqueadores, no está confirmado que funcionen restaurando el color de nuestras piezas dentales de manera efectiva, pero si de todos modos queremos uno de estos, tenemos que encontrar uno de buena calidad y que no sea abrasivo.

El uso de los enjuagues bucales no resultan un paso fundamental en nuestra rutina diaria, como si lo son el cepillado y el uso de hilo o escobillas dentales; pero si los queremos usar, teniendo en cuenta estos consejos, siempre nos ayudará a lucir una mejor sonrisa y un aliento más fresco.

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