La importancia de la odontología preventiva

Evitar muchos problemas de salud es posible gracias a la medicina preventiva. Lo mismo sucede con la odontología desde la práctica de la “odontología preventiva”. Esto es una rama que estudia la boca de cada individuo para así anticiparse a futuros problemas como inflamación de encías, pérdida de piezas dentales, sensibilidad y demás problemas que pueden resultar dentro del ámbito bucal.

Para llevar a cabo esta práctica, es esencial la participación del dentista de cabecera, pero también necesita de los cuidados que uno debe llevar a cabo en el hogar.

La odontología preventiva comienza desde el niño recién nacido, siendo la limpieza y el control los pilares fundamentales de esta práctica odontológica.

Al nacer un niño debe recibir, al igual que los adultos, atención odontológica. El odontólogo de niños, indicará a los padres cuáles son los cuidados a llevar a cabo en los primeros meses de vida hasta que los primeros dientes comiencen a asomar. También indicará cada cuánto tiempo el niño debe ir a consulta.

Es importante seguir las instrucciones de limpieza que el profesional indique. En niños que todavía no tienen sus piezas dentales, es muy importante que tengan una limpieza correcta de sus encías que a su vez será como un masaje que estimulará un correcto crecimiento de los primeros dientes.

En niños que están con todas sus piezas dentales o en el recambio, es súper importante la limpieza, el control de la alimentación, ya que los dulces suelen ser un producto de consumo importante en esta etapa de la vida, y podría determinar ciertas enfermedades tales como caries y las consecuencias que ellas traen.

En cuanto a la  etapa adulta, llevar adelante una rutina de limpieza y control hará gran parte para llevar a cabo la odontología preventiva. Cepillarse los dientes luego de cada ingesta de alimento, usar elementos adecuados, utilizar a diario las escobillas o hilo dental, y complementarlo con enjuagues con flúor son la base para tener una dentadura saludable. Y, por supuesto, no se debe dejar de lado ni evitar, la consulta al dentista, al menos dos veces al año o las veces que el profesional indique.

Pero, por supuesto, una correcta limpieza y visita al odontólogo no son los únicos factores que forman parte de lo que conocemos como “odontología preventiva”, también la alimentación es fundamental. Consumir frutas y verduras, las proteínas necesarias y los nutrientes que estos alimentos nos traen, tiene beneficios casi insospechados para mantener una boca saludable. Evitar el azúcar, el alcohol y el café son también puntos a tener en cuenta, ya que son productos que dañan el esmalte y pueden provocar caries, como es el caso del azúcar.

En cuanto al ámbito profesional, el odontólogo que haga una verdadera práctica de odontología preventiva, llevará a cabo la rutina de todo dentista, que es la limpieza del sarro, de la placa, y los controles pertinentes; pro también, hará un control aún más profundo, que incluirá el estudio de cada pieza dental, de las raíces de cada diente, incluso del cuello, lengua, etc.

La odontología preventiva es una práctica que puede anticipar enfermedades que de no detectarse podrían ser dolorosas o graves. Esto incluye a todos los ámbitos de la salud, y la parte que corresponde al cuidado oral no es la excepción.

Llevarlo a cabo es muy fácil, solo requiere una rutina y un buen especialista que guíe a su paciente de manera correcta y haga los controles de manera exacta y profunda.

 

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