Las bebidas alcohólicas y su efecto en nuestros dientes

Los hábitos tienen efectos sobre toda nuestra vida, y la salud oral no es la excepción. En épocas de celebraciones y reuniones familiares y con amigos, es muy común compartir una mesa con ricos alimentos, asi con bebidas que nos permites celebrar alguna ocasión específica o simplemente el hecho mismo de reunirse.
Es importante tener en cuenta que así como el azúcar corroe la dentadura si su consumo es constante, lo mismo sucede con el alcohol. Vale aclarar que el alcohol siempre produce daño en altas dosis, y en esta nota, específicamente nos referiremos a quienes consumen bebidas alcohólicas en moderación, así sea de vez en cuando o habitualmente.
El alcohol contiene azúcar, lo cuál asociamos directamente con la formación de caries; sin embargo, puede ser más nocivo el efecto del azúcar en una bebida alcohólica que si solo consumimos una golosina. Esto se debe a que las bebidas alcoholicas tienen un PH menor al que normalmente tiene nuestra boca, y esto trae como consecuencia una disminución el la producción de saliva y reseca la mucosa bucal.
La saliva tiene varias funciones, entre ellas humedecer la mucosa bucal y los dientes. Por lo tanto, el efecto de cualquier sustancia -en este caso el azúcar- tiene un efecto mayor y más potente sobre los dientes y las encías.
Otro de los problemas que pueden desarrollarse con la ingesta de alcohol es el mal aliento. Esto también tiene que ver con el PH y la afectación de la mucosa bucal. Al estar afectados y resecos, es más fácil que más bacterias sobrevivan en la boca y entren en acción, provocando olores muuy fuertes y desagradables.
Para quienes usan implantes bucales, el cuidado debe ser mayor, sobre todo si sufren de problemas hepáticos que pueden llevar a problemas de cicatrización correcta.
En el caso de otras bebidas de colores oscuros o con colorantes debemos prestar atención ya que pueden manchar nuestras piezas dentales. Si bien esto ocurre con otras bebidas no alcoholicas o tambien con alimentos, vale destacar nuevamente que con el alcohol se produce un resecamiento oral que aumenta los efectos nocivos.
Por supuesto que estas son consecuencias que no se producen ni las notamos de manera automática, para notar un deterioro producido por el consumo de alcohol, se tienen que dar ciertas condiciones como un consumo de bebidas alcohólicas de manera habitual (aunque no sea excesiva), una limpieza deficiente o nula y falta de control con el dentista personal.
Las recomendaciones con respecto a las bebidas alcohólicas, así como a las sodas azucaradas o con los alimentos en general, van directamente relacionadas con la rutina de limpieza y control.
Cuando consumimos alcohol es importante limpiarnos lo antes posible los dientes, así como también hidratarnos para recuperar el PH bucal. Es también importante recordar que, en situaciones normales, se tendrá que visitar al menos dos veces al año al odontólogo para control y limpieza.
El consumo de alcohol moderadamente puede resultar placentero y no debe dejar de ser así, pero la responsabilidad en el consumo debe ir siempre acompañada por la responsabilidad en el cuidado de nuestra salud, en este caso de nuestros dientes y encías.

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