Peligros del blanqueamiento dental casero

En los últimos años, y cada vez más, el lucir una sonrisa radiantemente blanca se ha convertido en la prioridad de muchas personas. Esto no tiene nada de malo, porque una sonrisa blanca, con dientes alineados y de buena apariencia, significan dientes en buen estado de salud.

Además, como ha sido demostrado por cientos de estudios, sonreír tiene un efecto positivo en el estado de ánimo y esto es muy positivo para la salud en general.

Sin embargo, esta tendencia de lucir dientes súper blancos, lleva a muchas a probar con recetas caseras que terminan siendo contraproducentes y dañinas para la salud bucal, sobre todo para los dientes.

Por supuesto, la buena noticia es que realizar un blanqueamiento dental puede ser sumamente seguro y, además, hay varios métodos para llevarlo a cabo.

Es sumamente entendible que aquellas personas con dientes manchados o de tonos muy amarillos, oscuros quieran mejorar. Y, de hecho, es lo recomendable. Tener los dientes en malas condiciones, muchas veces es causante de problemas de índole sicológica, por el gran complejo que esto genera. Pero esto, no tiene que ser tomado con ligereza ni liviandad, ya que los daños, muchas veces, son irreversibles.

Antes que nada, debe siempre tenerse en cuenta que el esmalte que cubre nuestras piezas dentales está compuesto de un tejido que no vuelve a crecer. Todo aquel esmalte que perdemos, no lo recuperaremos nunca más.

Dicho esto, vayamos al punto en cuestión, ¿es peligroso blanquearse los dientes? No siempre. De hecho, existen tratamientos súper efectivos para dejar una sonrisa reluciente y sin dejar secuelas. Pero, también existen tratamientos que por lo general son aquellos que son recomendados por amigos, o son las “recetas de la abuela” o, el más común, los tantos métodos y recetas que se encuentran en internet. Todo esto, debe ser descartado.

Si bien es cierto que utilizar bicarbonato una vez puede darnos una leve mejoría en el tono de los dientes, y que esto no tendrá consecuencias mayores. También es cierto, que si esta se convierte en una rutina sostenida en el tiempo, pues el desgaste del esmalte es inevitable.

También sucede con otros elementos de carácter abrasivo. Nos encontramos con muchos productos en la farmacia, como pastas dentales blanqueadores, que por lo general cuentan con “exfoliantes” de los dientes, o sea, estamos raspando los dientes. Esto otorga un color más blanco, pero no es recomendable usarlos constantemente.

Yendo a un punto más extremo, pero extremadamente común en nuestros días, nos encontramos con centros de estética que ofrecen servicios de blanqueamiento. Son cada vez más los casos de personas que han sufrido lesiones importantes, quemaduras e incluso una hipersensibilidad en su dentadura.

Todos estos casos antes nombrados, algunos de menor impacto y otros de real gravedad, deben evitarse. La única manera segura de lograr un blanqueamiento saludable es acudiendo al dentista.

Siempre, antes de llevar a cabo cualquier acción en nuestra boca, es necesario marcar una cita con el dentista, quien nos revisará y aconsejará.

¿Por qué es la visita al dentista importante antes de llevar a cabo un blanqueamiento?

Por varias razones. La primera y principal es que no todas las personas pueden recibir un blanqueamiento. Al menos no de manera inmediata. Las caries y los problemas de encías son muy comunes, y son estas dos problemáticas las que deben corregirse antes de iniciar un tratamiento.  De no hacerlo, se puede producir una gran sensibilidad en los dientes y esto sí que es un problema.

El dentista, luego de revisar la boca y dar su diagnóstico (y de corregir lo que haya que corregir), le presentará las opciones para el blanqueo, y también lo indagará sobre sus hábitos, tanto alimenticios como de limpieza.

Entre las opciones, usted va a tener métodos que se realizan en el mismo consultorio, otros caseros y también mixtos.

Mientras su tratamiento sea llevado a cabo, usted irá notando una gran diferencia, pero debe saber que ningún blanqueamiento es definitivo. Por lo cual, pasados algunos años, deberá someterse al mismo tratamiento (o a otros más avanzados) para mantener el color de sus dientes.

Una vez hecho el tratamiento, debe tenerse en cuenta, que la alimentación es fundamental. Las bebidas que manchan, tales como las bebidas cola, el café o el té negro, pueden revertir rápidamente el efecto del tratamiento, al igual que el cigarrillo, que es otro factor que lleva a los dientes a volverse amarillos.

También la limpieza es fundamental. Mantener una adecuada higiene bucal es fundamental para mantener el color logrado con el tratamiento.

El blanqueamiento dental ha sido visto con desconfianza durante mucho tiempo. No existen motivos para que esto siga así, siempre y cuando se acuda a un profesional de confianza y se sigan las indicaciones al pie de la letra.

Disfrute una nueva sonrisa…pero antes ¡consulte con su dentista!

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